Muchas veces pensé que solo se acercaban a mí por interés. Empecé a odiar eso, empecé a odiar a la gente que sonreía falsamente, o me alagaban cuando necesitaban de mí.
El mayor error empecé a odiar a la raza humana. Olvide que había gente buena, gente que me comprendia, o simplemente pasaba de mí.
Ahora me doy cuenta que no necesita alagos, no necesito que me aprecien, pero si necesito a mis verdaderos amigos. Necesito aquellos que no necesitaban nada de mí, pero estaban ahí, necesito a los que sonríen por todo y por nada, incluso cuando me enojo sonríen por que saben que con eso me calmo.
Necesito aquellos de sus labios hubo palabras de esperanza.
Ya no volveré a caer en el error de culpar a a todos por unos poco, por que no olvidare que hay gente que siempre estará, y estuvo sin darme cuenta que los necesitaba de verdad.
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